🏜Fuerteventura: la isla infinita🏜

Fuerteventura es la segunda isla más extensa de Canarias, después de Tenerife. Yo la defino con una palabra: «infinita» porque sus paisajes parecen infinitos. Sus playas que parecen no tener fin, sus montañas rodeadas de desierto que te hacen sentir como si estuvieras en medio de cualquier escena del lejano oeste o sus carreteras desoladas que te hacen recordar la famosa Ruta 66.

Me fascinó tanto contraste, tranquilidad y armonía. En los pueblecitos que visitamos no se oía un alma, parecían pueblos abandonados, incluido un parque infantil que se asemejaba a los de las películas de terror.

En los más turísticos sólo había algunos turistas pero no se veía a gente local.

Por supuesto hay zonas de la isla más enfocadas al turismo donde los hoteles abundan, comercios, etc.; lo que viene a ser al estilo «Welcome to the beach foreigners»; que para mí también tienen su encanto, lugares más internacionalizados.

El día antes de viajar a Fuerteventura leí un poco sobre la isla, en una de las páginas decía algo así como que en la isla llovía muy pocos días, habiendo unos 320 días de sol al año. Teniendo en cuenta que fuimos en pleno mes de agosto, nunca pensé que fuera a llovernos.

El día 24 de agosto aterrizamos en el aeropuerto de Fuerteventura, el cielo estaba muy nublado. Alquilamos un coche y nada más salir con él, empezó a llover. 😑

La «suerte» que siempre nos acompaña en los viajes (remitámonos a Tailandia).

No era una lluvia intensa ni duró mucho rato, pero llovía lo suficiente como para no hacer turismo de playa, por lo que hicimos una ruta en coche por distintos lugares del interior.

Ruta del día 1:

En nuestro primer día, tras llegar a Corralejo, una de las zonas más turísticas, comenzamos nuestra ruta bajando del norte al sur de la isla. Aunque en el mapa puede parecer lejos no lo está para nada. La mayor parte del trayecto se realiza por carreteras secundarias ya que hay muy poco tramo de autovía en toda la isla, pero el viaje se hace muy ameno y tranquilo pues hay muy poca circulación, prácticamente te sientes como si estuvieras solo en medio de aquellas montañas.

+ La Oliva :

Nuestra primera parada fue en un pueblecito llamado La Oliva, no tiene mucho que llame la atención; podríamos decir que la soledad del ambiente, el paisaje desértico y un molino.

+ Camino Velosa:

De camino a nuestra segunda parada, un pueblo llamado Betancuria, encontramos una especie de mirador con unas vistas espectaculares al monte Tindaya, situado en un lugar llamado «Camino Velosa», según la ubicación de google maps. Es el típico lugar donde lo que ves a tu alrededor parece enorme y tú una simple hormiguita.

+ Betancuria:

Betancuria, es un pueblecito que definiría de: «cute», es un lugar pequeñito, que te hace sentir como si viajaras al pasado por lo rústico de sus calles y edificios, y donde al igual que en muchos lugares de la isla, reina la tranquilidad.

+ Mirador de las Peñitas:

Seguimos nuestro trayecto y tras pocos minutos después de salir de Betancuria nos encontramos con este mirador, donde nuevamente vale la pena hacer una parada para observar el «desértico paisaje».

+ Ajuy:

En nuestra quinta parada nos detuvimos en Ajuy, un pueblecito costero con un paseo marítimo o «caminito» incrustrado en las rocas que te lleva hacia sus acantilados, donde se forman cuevas que además son accesibles y permiten adentrarte en ellas. Un lugar único.

En este pueblo cumplí mi ilusión de hacerme una foto en una parada de guagua, ya que desde que llegué a las islas me llamaron mucho la atención por lo tradicionales que son.

+ Tuineje:

Nuestra siguiente parada fue Tuineje, al que podríamos llamar «el pueblo fantasma». Literalmente solo vimos a una madre con su niño en un parque que tenía aspecto tétrico, pero nos encantaron sus edificios en ruinas.

+ La Florida:

No tiene nada que ver con la Florida de Estados Unidos, pero se convirtió en nuestro sitio favorito, porque somos así de especiales y disfrutamos haciéndonos fotos en sitios singulares. La Florida es un pueblo abandonado de Fuerteventura, situado a pocos kilómetros de Tuineje. Yo hubiera dicho que simplemente era el nombre de la carretera porque no se veía nada, pero el lugar era muy original, muy estilo carretera americana sin fin en medio del desierto.

+La Pared:

La playa de la Pared es otro lugar de acantilados con vistas increíbles y animalillos incluidos.

Ruta del día 2:

+ Playa de Cofete:

En nuestro segundo día fuimos a la parte más sur de la isla para visitar la Playa de Cofete. Para acceder a la playa hay que subir una montaña donde el camino es bastante escarpado, tiene muchos baches y no permite ir muy rápido, tal vez yo iba más lenta de lo normal porque todo el mundo me adelantaba pero esa es mi velocidad de persona precavida.

Pese a que el camino es largo se hace entretenido, pues vas viendo la montaña, el mar, y te preguntas cómo es posible que pueda haber una playa después de subir kilómetros y kilómetros por una montaña, pero claro, todo lo que sube baja.

Y al bajar, llegas a una playa inmensa, infinita. No he estado en las playas de Australia (de momento) pero me imagino que alguna será algo parecido, por sus eternos kilómetros de longitud. Me encantó, y si no fuera porque el día estaba nublado (para variar) las fotos serían ideales.

Además en el camino ves a los habitantes del lugar, cabritas que se dejan fotografiar.

+ Morro Jable:

Después de varias horas en la playa, la siguiente parada fue Morro Jable, un pueblecito que aparecía como lugar señalado para visitar en el mapa que teníamos. Bajo mi punto de vista no tiene nada de especial y no vale la pena pararse. Lo único que me llamó la atención fue un cartel de una cabra…

+ Costa Calma:

Y la última parada del día fue Costa Calma. Costa Calma fue totalmente diferente a lo que habíamos visto antes. Es la típica zona enfocada al turismo con complejos turísticos, bares, tiendas etc. Me gustó mucho porque igual que me gusta un desierto me encanta el rollo «guiri» y por supuesto, porque había palmeras.

Ruta del día 3:

+Isla de lobos:

Finalmente llegó el día en el que vimos el sol en Fuerteventura. En nuestro tercer día en la isla fuimos a la Isla de Lobos. Es una pequeña isla que está a unos 15 minutos en barco. Para llegar hasta allí lo recomendable es comprar el billete con antelación por alguna página web. Nosotras usamos http://www.viator.com , nos costaron 33 euros los dos billetes (ida y vuelta para dos personas desde Corralejo).

La isla de lobos es «el pequeño paraíso de Fuerteventura», por el agua turquesa que la rodea. Además de poder darte un baño en sus playas, tiene varias rutas de senderismo que te permiten recorrer la isla en poco tiempo. Nosotras hicimos una ruta de aproximadamente una hora y media de duración aunque se nos hizo un poco pesada porque hacía mucho calor y ya no estábamos acostumbradas a estar tanto tiempo a la «solana».

+ Corralejo:

Como último lugar para visitar en el tercer día, citaría Corralejo. Pese a ser el lugar donde estuvimos alojadas, no llegamos a ir a la playa porque sabíamos que después de haber estado en playas como las de Cofete o la de la Isla de Lobos, la de Corralejo no nos iba a parecer espectacular, y como dice mi compañera de viajes » aquí ya está todo visto», y después de venir de la Isla de Lobos, consideramos que ya lo habíamos visto todo. Pero por lo que vi desde lejos, las playas de Corralejo son playas con algunas dunas y buenas para surfear o hacer otros deportes de agua.

Por lo demás, Corralejo es un lugar turístico, se veían muchos comercios enfocados a ello, y destacaría también que se puede salir a bailar salsa y bachata en uno de los locales del centro del pueblo.

Y como foto de resumen del viaje, «Youuuu around the world» (viento incluido):

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