La pequeña Latinoamérica

Barrio de Los Campitos (Santa Cruz)

Antes de venir a Tenerife ya sabía que iba a tener aires latinos, pero no ha dejado de sorprenderme desde que estoy descubriendo la isla.

Desde el acento canario, a las callejuelas con casitas de colores, las viviendas apiladas en la montaña a modo de favelas, las «guaguas», los restaurantes de arepas y otros platos típicos de países como Venezuela, la música latina que se oye en las calles y comercios, la amabilidad y «tranquilidad» que transmite la gente local; son pequeños detalles que te hacen sentir que ésta es una España diferente, es una pequeña Latinoamérica.

Cada rincón de la isla tiene un toque diferente, hay zonas áridas, rocosas, playas de arena negra, acantilados, zonas verdes de vegetación frondosa, montañas, zonas de mucha pendiente, aguas cristalinas, cuevas y un largo etcétera de cosas que aún me quedan por conocer. Nunca pensé que en un espacio tan reducido se pudieran dar tantos paisajes y ambientes diferentes.

Costa Adeje – Playa de Diego Hernández
Masca
Santa Cruz de Tenerife

Nada más llegar a la isla, te das cuenta de que hay una clara diferencia entre el sur y el norte. Para los insulares las distancias que para una peninsular como yo, son relativamente cortas (por ejemplo, 1 hora en coche) para ellos son distancias enormes, al igual que no conciben normal caminar más de 10 minutos para ir a algún lugar de la ciudad.

Cuando un día, pregunté a un señor como llegar a un lugar que según Google Maps estaba a 20 minutos caminando , lo que para mí es nada, su respuesta fue: «¡Muchacha (muyaya) pero eso está muy lejos! ¡no puedes ir caminando!»

Cosas de vivir en una pequeña isla.

Como decía, la gente hace mucha diferencia entre el sur y el norte. En el sur de la isla se concentran las zonas más turísticas (junto con algún pueblecito del norte) , es como la Costa del Sol de aquí. Cuando viajé a Playa de las Américas, en el sur, me sentí como si estuviera en Torremolinos o Benalmádena, pero en pequeñito. Las calles están llenas de rubitos europeos, comercios enfocados al turismo, hoteles y restaurantes con menús en inglés y alemán. Para mí, era como estar en Málaga de nuevo, sentirme «como en casa».

Playa de las Américas

Sin embargo, el norte no es así, exceptuando algún pueblo. Santa Cruz de Tenerife, la capital, no es una zona donde haya mucho turismo. Es bastante auténtica y no está enfocada a ese público turista.

Vistas de Santa Cruz desde el Mirador de las Teresitas

La Laguna, es otra de las zonas más importantes del norte, está a muy pocos minutos del Santa Cruz , es la zona universitaria y su arquitectura es un claro ejemplo de ese aire español-latino característico de aquí.

La Laguna

En mis primeras semanas, tuve la oportunidad de ir a una fiesta tradicional de la Laguna, que celebraban en honor a un patrón. Muchos tinerfeños iban vestidos con el traje regional de Tenerife y comían y bebían en una zona especialmente habilitada para ellos. Luego había otra zona en la que una orquesta tocaba música, únicamente salsa y merengue mientras todos bailaban , bueno, bailábamos. Me recordó a las fiestas tradicionales de los pueblos de España pero con ese toque que te hace sentir como si estuvieras en latinoamérica.

En definitiva, este es el comienzo de un lugar con muchos rincones por explorar. Un ejemplo de ello son los Guachinches. Si quieres conocerlos no te pierdas el próximo post. 😉

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